Con ustedes: sus calabazas

El post de hoy será pequeñito.

Como ya os dijimos, hemos hecho un taller de otoño para decorar calabazas con las niñas. Y ahora os presentamos sus creaciones:

(Disculpa entre paréntesis. Querríamos tener más fotos y de más modelos, pero una mezcla de impericia fotográfica y de “si-todas-van-a-hacer-este-modelo-yo-también” nos lo han impedido. Mejoraremos).

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Nos han dado calabazas

¡No es lo que parece!
Estamos en otoño y, como sabéis, todos nos ponemos de lo más romántico y otoñal…
Nos fijamos en las hojas, sus colores, las mantas, los paseos por el bosque y las tazas de té bien calientes. Una maravilla.
Pues entre las maravillas del otoño están las calabazas. Nos parece un fruto ideal, tanto para hacerse una buena crema (cómo apetece) como para tener decorando por nuestra casa, jardín, o donde queramos.
Os dejamos unas cuantas calabazas entonces y, casi con toda seguridad, las utilizaremos en uno de nuestros próximos talleres; os enseñaremos también el resultado de nuestras calabazas ¡decoradas!
De momento, ahí van calabazas en bruto:

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[fotos: simplydivinecreation-tumblr]

Duérmete niño

Con este post y este título no estoy recomendando ningún libro sobre cómo conseguir un correcto hábito de sueño en los niños. Simplemente, buceo en las fotos y me voy fijando en algunas que tienen algo en común:
todas son de bebés plácidamente dormidos y absolutamente ¡achuchables!
Definitivamente, la ternura me invade, ¿se nota que estoy en ese momento de la dulce espera?

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[fotos: simply divine creation- tumblr]

Cucurrucucú (¡que siga la fiesta!)

Llevo un tiempo lejos de las teclas, y para explicar esta ausencia tengo dos excusas extraordinarias.

La segunda -empecemos por lo secundario- es tecnológica: el iPad mini sufrió una avería maxi que acabó fatalmente, mal, muy mal. El iPad ya no está con nosotros.

La primera excusa -que es, desde luego, mucho más que una excusa- es lo más anti-tecnológico que existe. Tiene que ver con una malestar que me dura un trimestre, que luego se pasa y que, semanas después, genera la mayor de las felicidades… Sí, has acertado. Y esta vez es un niño 🙂

Que siga la fiesta, pues. Que suene la buena música. Oigamos a Silvia Pérez Cruz cantando entre amigos.